Entrevista Tips y TICs
Hace un rato estuvimos hablando al aire con Román González y con Mario, en su prgrama Estación Infancia que se emite por Radio Amistad, FM 98.1 de Sunchales, Santa Fe. Aquí les dejo el audio.
Hace un rato estuvimos hablando al aire con Román González y con Mario, en su prgrama Estación Infancia que se emite por Radio Amistad, FM 98.1 de Sunchales, Santa Fe. Aquí les dejo el audio.
Hace algún tiempo, en un foro de Infonomía, reflexionábamos con un grupo de colegas de otras nacionalidades acerca de los sistemas educativos. El debate se produjo a partir de que alguien citó una publicación de Eduard Punset y planteó la cuestión como Inteligencias múltiples, educación e internet.
Publico a continuación un pasaje de mi intervención en aquella oportunidad.
La educación, especialmente la educación estatal, ha tratado siempre de reproducir el modelo de ciudadanía. Esta flecha es, según mi punto de vista, una tendencia y tiene sus variantes que se adecúan a cada sociedad y en cada momento (clave de la supervivencia!)
Cuando el Gobierno de Chile sale a decir que es necesario cambiar la palabra dictadura por régimen militar en los textos educativos que se refieren al período de Pinochet, nos está dando un indicio claro de qué quiere transmitir en relación a ese período de la historia. Cuando la Junta Militar en la Argentina del 76 se nombraba a si misma como Proceso de reorganización nacional en los libros de historia, también.
Cuando el Gobierno de EUA se equivoca y dibuja los mapas escolares cambiando los límites de los países para que el Acuífero Guaraní le quede del lado de sus amigos o de los gobiernos menos problemáticos, o cuando Inglaterra insiste en no tratar el tema de la soberanía Argentina sobre Malvinas, aunque en los libros argentinos de Geografía se dice que son argentinas; se están emitiendo señales claras de disputas geopolíticas que tienen que ver con el poder de las naciones.
Pero cuando en una escuela del interior del país, en un curso de informática donde se le debería enseñar a los alumnos a comprender las herramientas disponibles, se le enseña solamente excel para que vaya a trabajar de data entry en algun supermercado, también se le está mandando información al sistema educativo acerca de lo que se espera que produzca. Quizás planteado en torno a una falsa dicotomía: salida laboral garantizada o sujeto más dueño de si.
Lo mismo sucede cuando en una universidad, como la UBA, la materia Psicología del trabajo se dicta, no para pensar en las problemáticas del sujeto en tiempos de la excesiva movilidad laboral, sino para preparar selectores de personal…
Sobran ejemplos por todos lados. He mencionado de memoria los que tengo más a mano. Lo que quiero decir es que la educación es un territorio de disputa estratégica. Y los actores son personas, sujetos sujetados a diferentes avatares del medio de donde provienen. Allí, con esos ingredientes, se preparan las personas que habitarán las sociedades. Así ha sido hasta que la irrupción de las TICs ha empezado a ponerlo todo en crisis.
La horizontalización en el manejo de la información que plantean estas herramientas, en teoría les otorga la palabra a los ciudadanos de a pie, reconociéndolos como sujetos culturales… bien, ¿cuántos pueden tomarla? ¿cuántos pueden, de verdad, hacer uso de ellas con las herramientas intelectuales y emocionales que disponen hoy?
¿No debió haber sido responsabilidad del sistema educativo preparar a estos futuros ciudadanos, profesionales, especialistas en formación, para manejarse en los nuevos entornos? ¿la educación no pudo prever lo que pasaría y Alvin Toffler si?
Ahí aparece el dispositivo educativo como un mastodonte que no puede entender lo que sucede. No sabe qué hacer con la brecha lingüístico- cultural… excepto cambiar la piel para perdurar sin cambiar… para seguir manteniendo su perfil colonizador de mentes en lugar de impulsar la aprehensión del conocimiento y la creatividad… es decir, respondiendo en los hechos a las demandas del modelo que se le impone desde el poder al que sirve.
¿Se puede hacer otra cosa? Pareciera que eso está empezando a jugarse. Lo difícil, en todo caso, es que deberemos construir un sistema educativo nuevo, con actores formados con paradigmas viejos.
El debate completo:Infonomía en Linkedin
Fuente de la imagen:FlickrCC
La educación es un sistema autoorganizado, donde el aprendizaje es un fenómeno emergente. (Sugata Mitra)
Dejame que me sienta bien por publicar esto. Que lo disfrute a pata suelta. Que sienta que no estuve delirando cuando empujé el proyecto CICE, con el que ganamos el segundo premio en la categoría Comunidad del certamen Educar-Intel 2006… aunque el sistema educativo de Traslasierra ni se dio por enterado. Que no tenía intenciones ocultas cuando discutí con todo el mundo hasta el hartazgo argumentando contra el modo de implementar el proyecto OLPC, porque olía a proyecto económico… a desafío tecnológico… pero para proyecto educativo no le daba la talla…
Dejame que te cuente (limeña/o) que un día, trabajando en un curso (de esos que hacemos a puro pulmón y a los que el sistema oficial no quiere ni sentirles el aroma), gracias a Gabriela Sellart, mi compañera de trinchereadas desde hace muchos años, me encontré con un señor hindú, de quien nunca había tenido noticias. Que no habla de dietas cognitivas ni de saturación tecnológica o de nativos e inmigrantes digitales y proyectos 1 a 1… Lo que él dice es mucho más dramático: los buenos maestros no quieren ir justamente donde más se los necesita. Pero pensando la educación de otra manera, es posible cambiarlo todo.
Disfrutalo, que te va a remendar el alma!
El investigador en educación Sugata Mitra aborda uno de los mayores problemas de la educación: los mejores profesores y las mejores escuelas no están donde más se los necesita. En una serie de experimentos de la vida real yendo desde Nueva Delhi, pasando por Sudáfrica, hasta Italia, le dio a los niños acceso auto-supervisado a la web y vio resultados que podrían revolucionar cómo pensamos acerca de enseñanza.
El 24 de marzo es una fecha especial para muchos, tendría que serlo para todos los argentinos.
Quiero compartir lo ocurrido en los Tribunales Federales, en razón de la ex Causa Feced, respecto del juicio que se viene desarrollando desde el año 2010 y que próximamente tendrá lugar la sentencia.
Los analistas, practicantes del discurso del psicoanálisis, somos testigos, a partir de nuestros analizantes, de historias, angustias, acontecimientos; testigos de marcas, cicatrices que no se ven, pero que si se escuchan.
Lo que les quiero contar: se trata de una paciente que está en análisis conmigo desde hace tiempo, en los años del proceso fue detenida y presa; quien se constituyó en querellante en la ex causa Feced.
En los primeros tiempos se trato de la presentación de pruebas que respaldaran las denuncias de los querellantes sobre los represores; torturas y violaciones, entre otras cosas.
Presentamos un informe, en carácter probatorio, para respaldar la fidelidad de sus dichos, sustentado en el criterio profesional y dentro del marco psicoanalítico; pensado desde la clínica de la escucha y no fundado en el peritaje tradicional, ligado a una clínica de la mirada.
Dando cuenta que a partir del trabajo clínico, otorgaba consistencia a los dichos de mi paciente. No tiene esta acción un efecto standard, en el sentido que todo denunciante debería realizarlo, para validar su querella. El que practica análisis y el que no, sabe (o no); que ese efecto uniforme, no ocurre. Es singular y propicia lo propio, es “hacer- lo” apropiado.
Se trata del hacer y hacerse lugar; tomando posición como testigo, ciudadana y practicante del discurso psi. De una forma en que también es posible acompañar, poniendo el cuerpo, dándole cuerpo a la palabra que acompaña, y está claro que acompaña de otra manera. Fui ofrecida y citada como testigo, no víctima directa, sino como profesional; convirtiendo un tratamiento privado en un recurso para tomarlo al servicio de uno, en función de muchos.
El 8 de noviembre de 2010 declaramos mi paciente y yo, entre otros testigos. Fue una experiencia fuerte, difícil.
Tal como dejé expresado en mi declaratoria, yo no tuve participación como militante en aquellas épocas, tampoco familiares directos afectados. Fui como analista de mi paciente, como analista sola y ciudadana. Se trató de un compromiso ético político respecto de nuestra historia reciente, no es una cuestión de creencia.
Vimos la oportunidad de participar desde otro discurso (psicoanalítico), salir del amparo del consultorio y darle cuerpo a lo que también corresponde y es posible.
Tantas veces hablamos de lo perverso del sistema, de la brecha que suele abrirse entre lo justo y lo legal. También es responsabilidad nuestra no guardar nuestras palabras para que advenga la verdad, a su construcción. Así le quitamos espacio a lo corrupto.
Nos fue bien. Sentamos precedente a nivel judicial, estaba como posibilidad. Es un hecho histórico. Dije casi todo lo que quería decir y finalmente me salió decir. Argumenté por qué estaba ahí sentada. No fui impugnada, por lo tanto se le dio validez judicial a la prueba, como estrategia y más allá de ella que sea recurso para otros, para quien quiera. Estuvo disponible.
Esto no significa que cada testigo querellante tenga que certificar las cicatrices psíquicas, como de hecho no pasó, de la misma forma que todos debieran certificar otras cicatrices con un médico forense. Ponerse a disposición y habilitar la interdiscursividad es permitir la construcción de la verdad desde más de un lugar y hacer posible la sanción jurídica, y sobre todo la sanción social. Por los que no están, por los que estamos y para que la historia de este país, no tenga el destino de la repetición.
Esto excede el proceso de orden legal, tiene una consistencia diferente: sobretodo en el acontecer de mi paciente, el testimonio es palabra estremecedora, solicita a quien la escucha, hace temblar los cimientos del yo que se afirma responsabilizándolo.
Testimoniar es independiente de la voluntad, es dar la palabra al otro, ponerla en circulación. Palabras detenidas, ocultas, desaparecidas…liberarlas conlleva a la intención de re-ligar el hecho traumático al funcionamiento psíquico en una historia singular, dándole continuidad a su ser sujeto.
Dar testimonio, hablando también por los que no han podido llegar a esta instancia, auspicia la solidaridad que aporta un valor terapéutico importante. Hacer manifiesto públicamente las violaciones a los DDHH propios y de los otros, concreta a su vez la postergada función del duelo que conlleva efectos reparatorios propios y sociales. Y desde el lugar de analista, la posibilidad de hacerle lugar a que esto suceda y que implique el menor sufrimiento posible, de qué manera? De toda esta, acompañando y haciendo una apuesta a una consolidación del lazo que ampare frente a momentos tan determinantes.
Accionar para transmitir esta historia, revelarla y que transite. Emociona y me siento honrada de ser parte. Quería traerlo aquí, para que cualquiera de nosotros pueda considerarlo y tomarlo, celebrando con ustedes que esto suceda.
Que la justicia tenga el lugar que durante tantos, tantos años le fue negado. Que sea.
Lilián Milicich
Psicóloga Mat. 1394
Acabo de inscribir el proyecto Abordar un libro, en el concurso VIVALECTURA 2012. Lo que sigue es el texto con el que acompañé la presentación.
En los modos y las estrategias que se eligen para el abordaje de un texto hay información sustanciosa acerca de los mundos que van a intersectarse cuando la lectura despliegue su acto. El autor del texto no puede participar sincrónicamente en esa experiencia. El lector no puede anticiparla, pero está en sus manos dejar que suceda, sumergirse y dejar que ella cincele su pensamiento.
El abordaje de un texto es el principio de un camino desconocido para el lector, que define el tamaño de la puerta que se abrirá para hacerlo caminante.
Escuchar a diferentes personas hablar sobre este punto, me pareció que podría incentivar a mucha gente a leer. Es un aspecto que normalmente permanece oculto entre los diversos trámites involucrados en la práctica de la lectura: no lo describe la fascinación por el objeto (físico o virtual), ni la identificación o cualquier otra tensión con el autor, ni tampoco lo que pone en esa escena el propio deseo del lector.
Para llevar adelante el proyecto generé un segmento dentro del portal Red Aprender y Cambiar, aprovechando una actualización tecnológica que estaba en curso en ese momento.
A partir de allí, redacté un mail con la pregunta ¿cómo le entrás a un texto?, como eje, y me propuse enviárselo a todas aquellas personas con las que, habiendo establecido algún tipo de contacto en el universo virtual, a través de éste hubiera detectado interés por la lectura.
Para poder explicar qué era lo que estaba solicitando, empecé haciendo yo mismo la primera crónica.
El mail decía originalmente:
Hola XX:
Te escribo para pedirte una colaboración que puede resumirse en la pregunta del título: ¿cómo le entrás a la lectura de un texto? ¡Me imagino que más de una vez lo habrás pensado! Mucha gente puede obtener pistas metodológicas de cómo abordar un texto, a partir de lo que cuentes. La pretensión no es hacer un estudio sistemático, sino más bien una semblanza.
La idea es publicarlo en el portal red aprender y cambiar y que se vea como éstos: http://redaprenderycambiar.com.ar/?tag=abordar-un-texto
Sin presentaciones del autor. En lugar de eso le pongo un enlace a la página que me indiques. No más de 250 /300 palabras. Un texto suelto, fresco, casi intimista y una fotito tuya (cualquier tamaño, yo la corto)…
¿me acompañás?
¡Gracias desde ya!
Finalizado febrero de 2012, el proyecto tiene publicadas 43 crónicas de personas que relatan sus propias vivencias acerca de cómo es para ellas la experiencia de abordar de un libro. Cada una constituye un texto interesantísimo, porque da cuenta de un soliloquio que, aun con su poca visibilidad en el acto, sostiene el resultado de la travesía.
Lo que empezó casi como un juego, con el tiempo se ha convertido en un espacio concurrido y recomendado que revela una paleta rica en tonos y diversidades metodológicas de esta práctica cultural.
Fue iniciado en febrero de 2009 y después de dos años, tiene más de 88.000 visitas.
Como proyecto para este año, trabajo para llevar este número a 100 antes de alcanzar el 2013…
El Martes 3 de abril de 2011, iniciamos en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, de Rosario un ciclo de conferencias destinado a divulgar los usos de las tecnologías digitales y al que hemos denominado Tips y TICs, la tecnología en acto. Se trata de mostrar lo que la gente hace con la tecnología, entendiéndola como un conjunto de saberes que hace sistema con el entorno. El enfoque se propone ayudar a extender sus aplicaciones, integrándolas a la cultura de uso diario y contribuyendo a complementar-contrapesar el discurso del mercado, que solamente hace foco en el consumo. Por esa razón decimos que se trata de tecnología en acto y para identificar el ciclo usamos una tecla que no está en el teclado querty. Porque la gente se mete y hace, inventa, busca soluciones y con sus haceres contribuye al mejoramiento constante del software. Esa es la base del paradigma 2.0: que las tecnologías actales se encuentren siempre en estado beta perpetuo, indica la existencia de usuarios que la incluyen en sus prácticas, las metabolizan y reclaman mejoras.
Dice Jesús Martín Barbero al respecto:
La palabra tecnicidad tiene su origen en la antropología francesa, anterior a Levi-Strauss. Las técnicas en las culturas que llamamos primitivas, siempre fueron sistemas. Nunca fueron un conjunto de herramientas y un conjunto de saberes, sino un sistema con las relaciones de parentesco, con los mitos, con los ritos y a este conjunto de saberes como sistema, se lo llamó tecnicidad. Hoy resulta muy importante que la idea de uso se parezca y suene fonéticamente como identidad, como sociabilidad, habida cuenta de la importancia que tiene la explosión tecnológica en la mediación de las relaciones en nuestros días.
Modalidad: Se trata de establecer una conversación con la audiencia, que se inicie con una puesta en tema de no más de 30 minutos a cargo de un disertante, de una película, de una noticia, o de cualquier otro estímulo que pueda funcionar como disparador, y se desarrolle durante la siguiente hora a partir de la interacción con los presentes.
Nos encontramos allí, entonces!
La peli fue posteada en Google+, originalmente con el interrogativo ¿Competencia desleal? y mi primer comentario fue:
No sé si competencia desleal… Pasamos de la alusión a la mención explícita. Si todas las caretas se van cayendo en los distintos órdenes de la sociedad ¿por qué no habría de llegarle el turno a la publicidad?
La repliqué en mis espacios de Facebook y -rápidamente- después de un par de intercambios, Marisa Conde propuso:
Daniel porque no le damos una vuelta de rosca ¿Por qué no se lo hacemos saber formalmente a McDonald con una carta o el medio que crean mejor? Puede ser campaña en Twitter con un hashtag #noBullying ¿que opinan? El que calla otorga, dicen no?
Diciendo y haciendo, Marisa. El desafío planteado fue: Probamos la potencia del consumidor y las redes?. Y arrancó la movida.
Empezamos transcribiendo algunas cosas a Google+, a twitear con el hashtag definido y a postear en YouTube contra ese tipo de mensaje.
Si estás leyendo esto y te sentís de acuerdo con la idea de esta campaña, te aliento para que te sumes y agregues tu mensaje.
La polémica siguió hasta que en uno de los comentarios del hilo de Google+, alguien opinó:
[...] es un spot simpático. Que el mensaje es que la comida de McDonald es tan buena que la quiere todo el mundo. Y si se mira con lupa bueno prefiero decir si se saca fuera de contexto siempre saldrán mensajes negativos.
y yo escribí una respuesta que sirvió de base para esta reflexión que quiero compartir, como una manera de ir abriendo espacios para profundizar en lo que el paso de la polémica va dejando al descubierto.
Unos de los trucos que se ensayan más a menudo desde las usinas encargadas del modelaje de la opinión pública, es el reduccionismo. Sería algo así como mirar una sola capa del hojaldre para hablar de la tarta. Poner la discusión en términos simplistas y mantenerse allí, ignorando deliberadamente que siempre hablamos de complejidades. Y eso significa que para aproximarnos a su comprehensión es necesario mantener viva la conexión entre el hecho, la contingencia y el contexto.
Repensemos la expresión fuera de contexto en relación a la publicidad en cuestión. Un relato es justamente eso: un texto y un contexto. Si el contexto es una secuencia de situaciones que naturalizan, que dan por sentado, sin opinar que parte del trámite de relación entre los pibes, es una secuencia de escenas de bullying (acoso, burla, forzamiento de alguien más débil aprovechándose de la posición de poder que da el tamaño de los integrantes o el número de la jauría), lo que se está haciendo es asociar esa conducta con un significante muy fuerte: este es el modelo que está bien, en un momento del desarrollo de los pibes en el que necesitan identificase con imágenes externas potentes para poder ingresar en la adolescencia, para seguir creciendo.
El metamensaje, entonces, o la entrelínea, si querés, es: no importa lo demás, lo único que importa es este producto. En una etapa de la construcción de la subjetividad del pibe, donde necesita ver y aprehender la diversidad, porque se prepara para relacionarse con otros.
Los comunicadores, tanto como los empresarios, que emiten estos avisos no deberían dejar de considerar que un mensaje dirigido hacia un pibe desde muy alto es mucho más potente que aquel que se emite desde su propio nivel o el de sus pares. Tiene más fuerza de verdad.
No hablemos de lo que les pasa a los pibes que ven el aviso y no pueden ir tres veces a reponer la hamburguesa de 15/20 pesos (en Argentina) porque sus ¿compañeros? se la quitaron. Este punto es para otra discusión. Pero la consideración de ambos aspectos entra en lo que debería ser la Responsabilidad Social de la Empresa. Y aquí, por lo visto, brilla por su ausencia.