Para empezar, me parece increíble que alguien que habla de temas que involucran la interpersonalidad, las relaciones con el otro sexo, de cómo las diferencias configurativas entre el hombre y la mujer definen sus conductas, de las trampas del consumo y los malos hábitos y que brega porque la escuchen, se llame Pilar Sordo.
Lo segundo que me pasa es que he dudado mucho acerca de dónde publicarlo. Por momentos parece el discurso de un psicólogo social, por momentos el de un coacher y en otros una consejera familiar.
Como ella misma dice, una mujer, y por eso tiene todo mezclado. No en el sentido del desorden, sino de la intersección, de las conexiones, de la interpenetración. Y por este dato es que finalmente me decidí a publicar acá esta saga que me parece absolutamente recomendable para escucharla solx, con la pareja, con la familia, con lxs hijxs…
Finalmente, no deja de parecerme una paradoja que un banco sea quien auspicie este discurso.
El martes 27, a la noche, en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de Rosario, me tocó cerrar el mes de conferencias dedicadas a pensar la educación, dentro del ciclo Del derecho y Del revés que organiza y coordina Laura Capella.
Desde hace algunos años vengo pensando la cuestión del involucramiento como parte del proceso de aprendizaje. En esta dirección conté hace algún tiempo, una experiencia crítica en una escuela con pibes difíciles (como si hubiera pibes fáciles!) y cómo el modelo de abordaje de la actividad me ayudó a salir adelante con el objetivo curricular; o cómo se podía esbozar una experiencia 2.0 sin mediación de TICs cambiando la manera de transmitir los contenidos… logrando que en lugar de escaparse cuando sonaba el timbre, los pibes se pelearan por quedarse para ayudar después de hora.
Por otra parte, hay una característica digna de observarse en estas conferencias -y por extensión en el modelo de transmisión basado en la frontalidad: el que sabe (se) expone frente a los que no saben. Pero eso no significa que lo estén atendiendo, y lo que es peor, tampoco significa que lo estén entendiendo. Sin embargo, el protocolo indica que si muestran eso, quedan en evidencia y entonces en lugar de expresarlo, aplauden cuando termina, lo cual vacía la experiencia de aprendizaje reduciéndola sólo a su aspecto protocolar.
Este ritual aparece muchas veces exacerbado en las prácticas académicas. Contaba Avelino Porto, hace muchos años, que cuando Einstein visitó la Argentina, dio una conferencia en la UBA. Allí se propuso demostrar frente a todas las autoridades académicas argentinas, cómo llegaba a las formulaciones que venía haciendo. Para ello, y con ayuda de un traductor, comenzó a escribir fórmulas en un pizarrón, explicitando sus puntos de partida. Para asegurarse de que iba siendo comprendido, cada vez que estaba por sacar alguna conclusión, se daba vuelta y buscaba el asentimiento de su audiencia, cosa que obtenía casi con formato de ritual. Así avanzó hasta llenar prácticamente dos pizarrones, siempre repitiendo la ceremonia de requerir la aprobación de quienes lo escuchaban. Ya sobre el final, advirtió que no llegaría adonde se había propuesto y se detuvo. Comenzó a revisar el desarrollo hacia a atrás y descubrió que se había equivocado…. al principio. Entonces lo dijo: me equivoqué, borró todo y comenzó nuevamente. Papelón inconmensurable. No solamente para Einstein, también para los asentidores que guardaron académico silencio…
Claro que de eso no se habla, o se habla muy poco. Sin embargo sucede mucho, ya que forma parte del hacer del modelo.
El martes toqué tangencialmente el tema, hablando del ruido interno que generan en el proceso de aprendizaje, los protocolos equívocos.
Cuando Laura me invitó a participar de su ciclo, empecé pensando en cómo atar cabos de todas estas situaciones y se me ocurrió que en lugar de hacer una presentación, debería hacer una experiencia de transmisión. La diferencia había que ubicarla en los niveles del relato: No se trataba de pasar contenidos y nada más, sino hacerlo desde una configuración narrativa que obligara al expectador a estar pendiente de lo que iba a pasar. Data, pero también metadata. Para eso, debo subrayarlo, conté con el aval de Laura, que me dejó absoluta libertad para trabajar, cosa que quiero agradecer públicamente.
Mientras preparo un post que pueda dar cuenta de la experiencia en forma un poco más integral (actualización 04/08: se llama Experiencia de transmisión), quiero dejar aquí un tramo de la charla en formato texto y en el de audio, que es como que fue presentada.
Se refiere a pensar la Web 2.0 como un
Modelo de aprendizaje
Hace apenas un momento nos aproximábamos a la idea de la Web 2.0. Hay un consultor que dice que éste es el primer término tecnológico que no describe nada sobre tecnología. … Interesante…
Se trata más bien de un núcleo significativo fuerte. Es posible pensarla como un grupo de principios y prácticas que conforman un verdadero sistema solar de espacios virtuales.
No soy muy amigo de arrancar con definiciones, aunque es cierto que nuestro sistema de pensamiento, para comprender algo que no conoce, necesita primero reducirlo, simplificarlo, para contrastarlo contra algo conocido. Gastón Bachelard decía: siempre se aprende contra algo, una idea anterior, un prejuicio, un saber diferente. De alguna manera esto sugiere, que el pensamiento tiene un comportamiento líquido. Que no hay espacios no ocupados.
No aparece una idea y se ubica en un box como si se tratara de un estacionamiento con lugares predeterminados. En todo caso, aparece una idea y tiene que hacerse un lugar entre otras.
En este proceso juegan un papel muy importante los paradigmas. Podemos pensar -como dije al principio- que un paradigma es un filtro, podemos decir de él que es un modelo de interpretación, y también podemos pensarlo como un dispositivo que pone información allí donde no tenemos conocimiento para completar una idea.
Bien. Hablamos de paradigmas y también hablamos de la Web 2.0.
Los amantes de la tecnología ven a la Web 2.0 como un conjunto de herramientas autogestivas con las que es posible hacer cosas que antes no se podía. Desde esta perspectiva, el rasgo a destacar es la horizontalidad y la transparencia, la relativa sencillez con que se operan
Los amantes del sentido, ven en la 2.0 un concepto, un paradigma, un modelo de abordaje que, aunque esto puede llegar a escandalizar a algunos, hasta podría prescindir de la tecnología. Es que redes sociales y 2.0 son ideas cada vez más asociadas.
Desde esta mirada lo más importante es la capacidad de darle la palabra a todo aquel que quiera tomarla y ayudarlo a potenciar su expresividad. Esto es: reconocerlo, reivindicarlo como sujeto cultural. Singularizarlo. Hacerlo individuo.
Cualquiera sea el rasgo distintivo que ustedes le encuentren, me gustaría dejar planteado aquí otro aspecto de este dispositivo paradigmáticamente complejo que es la Web 2.0. Me refiero a un modelo de aprendizaje.
Piensen ustedes en esta idea: ¿Qué es lo primero que hace falta para que usted aprenda, por ejemplo a jugar al tenis?…
El reglamento, una raqueta, el equipo, un profesor…? Antes que eso, mucho antes…
Lo primero es Creencia. Creencia de que usted podrá hacerlo, que podrá aprender, que podrá progresar en el aprendizaje… que usted llegará a dominar ese arte.
Piense si, no: Todo, absolutamente todo lo que hay a su alrededor, primero estuvo en la mente de alguien. Primero fue una prefiguración, primero fue la creencia de que podía convertirse en eso que usted está viendo. Aunque no supiera cómo, el motor se encendió cuando ese sujeto empezó a creer firmemente que podía lidiar contra ese desafío y salir airoso.
De manera que lo primero que hace falta para poder hacer algo es creer que uno lo puede hacer. Tener un registro cierto en algún lugar de nuestro pensamiento que diga sí, que nos dé permiso para lanzarnos a la aventura y nos haga pensar que lo que hay para conseguir es más importante que lo que puedan pesar los fracasos, los errores, las equivocaciones, los tropiezos…
Si tiene la creencia, podrá ir en busca del segundo elemento: información. ¿a qué se juega en el Tenis? ¿cómo es el reglamento? ¿cuáles son las claves del juego? ¿qué hace falta para acceder a ellas? ¿qué característica tienen los que juegan fuerte?
Información que se irá convirtiendo en Conocimiento a medida que usted pueda procesarla. Y ese conocimiento volcará sus aguas en la fuente de su creencia, realimentándola y como consecuencia de ello irá por más información.
De manera que el primero es Creencia y el segundo elemento es Conocimiento.
Conocimiento al que solamente se accede si antes la creencia se convirtió en deseo y le impulsó a salir a capturarlo. Y cuando ese conocimiento fue suficiente, naturalmente usted pasó a la etapa siguiente: Empezó a practicar.
Sabía lo que había que hacer y cuáles eran las claves y además creía que podía,… Entonces vinieron los problemas…
Porque las batallas no se libran solamente en el plano de la mecánica corporal. Yo diría que esas son las más sencillas. Las más complicadas son las que uno libra contra sus propias creencias, contra sus propias percepciones de cómo hay que hacer las cosas… contra sus propias limitaciones… ¿no le ha pasado? Claro que sí. A todos nos pasa todo el tiempo.
Aquí hay muchos componentes paradigmáticos, cosas que uno da por sentadas, que ni siquiera se le ocurre revisar o poner en duda…. Terminan siendo las barreras más difíciles de sortear.
¿Manejarse con al informática es difícil?… No más difícil que escribir su nombre en una hoja de papel con un bolígrafo…
Pero, usted se preguntará entonces ¿porqué me cuesta una cosa y la otra no?
Aun a riesgo de simplificar excesivamente, déjeme decirlo de esta manera: usted aprendió a escribir su nombre con un lápiz o una lapicera y enfocando en lo que estaba haciendo.
La de con la a, la ene, la i, con el puntito, la e, otra vez… y la ele: daniel.
El paradigma social que recubría esa situación era ese y usted aprendió en una época de su vida donde tenía una gran avidez por aprender… mucha facilidad para hacerlo… y el entorno social le ofrecía las herramientas.
La informática se le impuso de la misma manera que se le imponen hoy los desarrollos tecnológicos y el paradigma dominante no es que usted aprenda sino que usted compre, que se haga consumidor, no usuario… Es más complicado
Porque no solamente se trata de visiones diferentes, sino de resistencias subjetivas
De eso hablamos, básicamente cuando nos referimos a aprender a aprender. No se trata solamente de identificar cuáles son nuestros canales más efectivos para incorporar información y estímulos, sino de forjar una mente abierta, flexible, predispuesta a desprenderse de cualquier creencia tan pronto identifiquemos allí mismo una limitación. ¿Qué es difícil? Por supuesto que lo es… Como también fue difícil aprender a caminar, y sin embargo la práctica y la mirada puesta en el objetivo hicieron lo que hizo falta hacer para lograrlo.
Entonces: lo primero es Creencia, con ella nos movemos hacia el conocimiento y con el conocimiento empezamos a practicar hasta que adquirimos la Habilidad.
En cualquier área, después del conocimiento, la madre de la habilidad es la práctica, la repetición sistemática hasta que uno consigue ubicarse en la posición de hacedor, de usuario.
Para el caso de la informática: esto sucede cuando uno hace lo que quiere hacer con las herramientas y no lo que puede. Cuando las herramientas desaparecen del primer plano, como el lápiz cuando escribía su nombre.
Ahora pregúntese en qué paso está en este momento, respecto a este modelo
La creencia le ha traído hasta acá, nosotros hemos plantado en este territorio algunas semillas de conocimiento. Usted trabajará con ellas para hacer crecer desde allí el árbol de su propio conocimiento. Cuanto más conocimiento pueda identificar en esta experiencia, mayor será la creencia de que estas herramientas pueden ser usadas para mejorar la calidad de lo que hace. Cuanto más creencia, más trabajo, más práctica y más habilidad.
La pregunta decía: [...] ahora, lo que no veo, es la aplicación de las Redes Sociales en el proceso educativo, es decir: cómo pueden ayudar a mejorar los procesos de enseñanza.
Como siempre: una buena oportunidad para pensar.
Creo que una de las maneras de abordar el tema es articulando la teoría del conectivismo de Stephen Downes con otras líneas de pensamiento. Por articular me refiero al significante primero: articular es poner artículos, desmenuzar y mirar cada parte y cómo juega en el armado.
El corpus del conectivismo es lo que soporta teóricamente el funcionamiento de las redes sociales. Downes sostiene que el aprendizaje se realiza construyendo el flujo de información.
Aprender sería -según esto- no solamente una experiencia de enriquecimiento instrumental u operativo sino de expansión lingüística: un recorte que se produce, dentro de ese flujo vinculado a los propios intereses del sujeto.
Jacques Rancière, en El maestro ignorante, afirma que la función del maestro es sostener al alumno mientras encuentra lo que está vinculado con sus propios intereses.
Está claro que los intereses a los que se refiere Rancière, la mayoría de las veces, son distintos de los que vienen expresados en la currícula que diseñan los funcionarios del ministerio.
Esto describe casi como un imposible lógico el esquema actual de la enseñanza: es impensable, según las teorías actuales del aprendizaje, que se pueda ofrecer un modelo homólogo para que aprendan sujetos singulares. Por eso es aburrida la educación para los pibes. La preservación del modelo sólo se entiende desde una perspectiva de control social y no como estrategia de enseñanza. Pero esa es otra discusión.
Desde la teoría psicoanalítica, el saber es primero un saber acerca de uno mismo. Desde esa perspectiva se aprende, porque es la posición desde donde se mira el mundo. La subjetividad es una singularidad social: todos compartimos la posibilidad de mirar y significar hechos, pero nadie lo hace igual a otro.
Lev Vigotsky habla de un aprendizaje que se construye mientras también se construye un anillo blando, difuso, en torno a él, al que llama zona próxima de desarrollo. Esta zona es el lecho por donde habrán de fluir los próximos aprendizajes. Sería la parte de la huerta que se prepara para sembrar, aunque todavía no está lista para recibir la semilla. Obviamente esta zona próxima es una construcción singular, que necesita ser andamiada por el docente, dando sustento de realidad a aquello de que hace falta un Otro (simbólico) para que el aprendizaje ocurra. Algunas veces el Otro (simbólico) coincide con el otro (vecino). Otras no.
Finalmente, desde la perspectiva lingüística, sobre todo en el relato que hace Jacques Lacan, el lenguaje falla; siempre está presente el malentendio, no solamente por el carácter polisémico de la palabra, sino por la cuestión de la singularidad en las significaciones: lo que para el docente es bueno puede no significar lo mismo para un alumno suyo.
Si bien el lenguaje falla, porque no puede dar cuenta de toda la experiencia humana, uno se comunica con otros leyendo el texto y también el contexto (el flujo del que habla Downes). Esta falla de sentido también permite que cada uno tenga su versión de los hechos, que un saber pueda ser reescrito por otro para mejorarlo y extenderlo en un proceso colaborativo. Mientras eso sucede, el sujeto puede verificar su inteligencia (como dice Rancière) y el aprendizaje deviene una práctica emancipatoria.
Esa reescritura, en la perspectiva colaborativa, es la zona próxima de desarrollo para alguien. Para decirlo brevemente, las redes sociales son los únicos dispositivos que pueden alojar estos procesos y además preservar un cierto grado de singularidad. Siempre se aprende con otro y, como decía Gastón Bachelard, contra algo: un saber distinto, un prejuicio, una regla. Claro que esto implica un aumento de la incerteza, del ruido, de la imprevisibilidad, de la mutabilidad. Por eso estos entornos resultan indigeribles para los esquemas donde el saber está significado como poder y éste, asociado al control.
Fabián y Susana nos invitaron a Anahí y a mí a hablar acerca de los premios Blogo de Oro, en el programa Gente que hace que se emitió por Cablevisión Rosario el viernes 28 de mayo a las 18:30 hs. Luego, Fabián armó este segmento para que podamos promover el evento. Los bloggeros y nosotros, agradecidos!
Después, siguió la vida, como siempre sucede,
volvió el viento de agosto y crecieron los árboles;
sus padres, que tenían el sueño de otra vida,
una tarde ceniza se mudaron de barrio. Armando Tejada Gómez – La vida dos veces.
Todo parece salido de alguna pintura costumbrista, de aquellas que leíamos a escondidas en la revista El Hogar, ¿te acordás?…¿sabés por qué leíamos a escondidas? Era amor con devoción de niño y poco importaba cómo siguiera después. Pero era secreto. Vivía en la otra cuadra, de la misma vereda. Era la hermana mayor y todos éramos unos pininos… Con los años aprenderíamos a preguntar sobre lo posible, pero entonces no era un asunto que viniera al caso. Sólo quererla y no decir nada a nadie.
Después, en una cortada del tiempo, la historia del Verano del 42 vendría a decirme al oído que lo imposible es apenas una versión distinta de lo que sucede. Se llamaba Cristina y olía a ciruelas y a retamas. Lo recuerdo y me veo corriendo por aquellas tardes de Alberdi, hasta la esquina del almacén para mirarla pasar. Aromas de tierra recién mojada, el perro, la pelota paleta y los tomates perfumados en la quinta de don José.
Si llegáramos a encontrar el pasado, si tropezáramos alguna vez con él ¿dónde pondríamos aquel amor descalzo y desmesurado de la infancia? ¿Dónde los sueños promisorios? ¿Qué haríamos con los fervores que nos atropellaban a cada paso? ¿A quién ofrendaríamos tantos secretos hilvanados en las siestas obligadas de la infancia deslizándose como si el tiempo no le importara a nadie? Si eso ocurriera, quizás descubriríamos que todavía hay sueños que nos esperan y fervores y desmesuras y secretos; que los hicimos quedarse en la siesta pueblerina, que siguieron allí, soñando con que alguna vez fuéramos a rescatarlos…
Y si fuéramos, nos interpelarían – imagino- con su ceños de sueños fruncido: ¿Por qué me dejaste aquí?, ¿por qué no lo hiciste de otra manera? ¿por qué no volviste? ¿por qué no nos hablamos durante tanto tiempo?…
Si yo pudiese encontrarlos creo que no me amedrentarían con sus reclamos. Podría responderles palabra por palabra, gota por gota y decirles: estos años…todos estos años han estado conmigo. No he perdido a ninguno. Aquí estoy. Mírenme. Es probable que haya tardado un poco más de lo que esperábamos. Un niño no elige irse del pueblo ni anda de exilio por la infancia. Otras manos, que no las suyas, lo arrancan del árbol y le ponen a madurar en una cesta con jirones ajenos. Y lleva años sobreponerse, les aseguro. Pero aquí estoy. No he perdido a ninguno de ustedes. Estoy de vuelta. A veces elegí yo mismo el camino y otras encontré cómo dejarme llevar. Algo o alguien eligió por mí, cuando no se veía nada para adelante. Y fui aprendiendo también ese modo de andar.
- Daniel: soy Cachita Maliandi, en adelante, Diosma. Te vi y recordé: fuimos compañeros de 4º grado!!! Eras buenísimo en Matemática. Tu papá era veterinario?
Cariños. Espero que me recuerdes aunque si no es así lo entenderé: más de 47 años de por medio!!!
- Cachita?… viene a mi memoria una vocecita lejana, pero no logro identificar si es el recuerdo o la sorpresa…
- Tónico para la memoria!!! Y … elegante manera de decir de vos no me acuerdo, pero qué importa si así estamos recuperando viejas historias!!! Eras no bueno, buenísimo en Matemática. Yo, aunque no lo supieras, admiraba secretamente esa capacidad (siempre nula para los números, aún ahora); pero el resto bastante me defendía.
Sí sr: mi memoria te registra en 4º, aunque no sé si a año completo y también en 3º. Antes no sé pero, si te acordás de la Sra. de Bullotta (1º superior), de Susana C. de Bidart (2º y 3º) y de la Sra. Elsa (4º, saloncito chico al lado de la Dirección, vos sentado contra la ventana que daba al patio, serio y callado siempre) es porque ahí estuviste. Somos del mismo año y … más tónico para la memoria: yo soy la mayor de 7 hermanos, hija de Corina Oyhamburu de Maliandi, la Vice Directora junto al Sr. Etcheto.
Alguna vez conté por qué me siento afortunado de vivir en esta época. La relación con la tecnología me ha permitido seguir aprendiendo siempre, llenándome de irrupciones y desafíos que ponen a prueba lo que uno cree que sabe y es capaz de hacer. Todavía lo hago. A veces me va bien, a veces no. Me gustan esas batallas. Esa gimnasia del cuerpo a cuerpo con el aprendizaje me fue ayudando a descubrir una profunda vocación docente y ella me ha ido regalando muchos años frente a distintas aulas (últimamente virtuales), aunque creo que fue José Luis, un pibe de Villa Cura Brochero, quien me invistió maestro hace algunos años.
No parece casual que la vuelta a la infancia haya encontrado la puerta que abrió el recuerdo de alguien que me miraba en la escuela primaria, mientras yo miraba para otro lado: Cachita. ¿Cómo se hace, Diosma… ? ¿Dónde pongo esta sensación de sentirme ligado intensamente a personas que no conozco? Si es que ya no somos aquellos ¿qué es lo que queremos tan apretadamente de lo que fuimos? La infancia es un sitio al que ya no podemos volver de ningún modo. No es aquella la que queremos, sino la que vemos con la distancia de hoy. Con los ojos de los que somos hoy. El recuerdo es una marca que se conjuga en pasado pero siempre está en el presente. Un amor sin práctica posible. Una extraña forma del abrazo a lo que ya no está…
Cruzando la plaza, estaba la escuela, allí íbamos con mis hermanos, Alejandro y Pablo. Al Fondo, la Farmacia Paratore, recuerdos imborrables de tiempos lejanos: algunas letras del cartel se habían caído y se leía: Faraca Paratre. Eso nos hacía mucha gracia. Elsa Inés Ataún, que vivía enfrente, me hizo acordar de la cigüeña embalsamada que había dentro del local...
Hace algunos años, me encontró Susana Real, preguntando por mi hermano. No sabía de ella desde la última vez que vino a jugar con él, en la casa de Alberdi. Yo tenía 6 años.
Para cuando sucedió el encuentro no presté demasiada atención al fenómeno. Aquello fue posible gracias a la capacidad de Facebook de forzar conductas culturales en la multitud (usando la expresión de Antonio Negri). Esta plataforma, propiciando el despliegue de la lógica de los Seis Grados de Separación (todos estamos a no más de seis niveles de cualquier persona del mundo) bien podría establecerse como telón de fondo en los sucesivos enlaces con antiguos compañeros de la escuela primaria y amigos del pueblo en aquellos tiempos: Verónica Paratore fue alumna de mi madre; Elsa Ataún, hija y homónima de mi gran maestra de la escuela primaria, también; Cristina Di Mauro la hermana de Jota Jota; Pedro Fournari que vivía a la vuelta de mi casa, Graciela Arrizabalaga de la panadería, ahora vive en México… y seguirán los reencuentros y ese modo entrecortado de aparecer que tienen los amores del pasado cuando uno los visita viajando en el tiempo.
Para quienes miramos la tecnología con un sentido social, Facebook es un fenómeno singular hasta ahora. Por eso algunos lo califican como un generador de sentido. Un dispositivo que es capaz de establecer modos de producción de subjetividad, que antes no existían: cuando se arman lazos, al mandarse toques, al compartir fotos, al dejar comentarios al paso o reflexiones sobre el desarrollo de una actividad presencial, al convocarse a una rateada masiva o a discutir de política. Hay debates encendidos acerca de su utilidad y de las prospecciones sobre lo que todavía no sabemos cómo sucederá. Ya hay notables experiencias educativas en curso y episodios como el de este relato, que muestra encuentros entre personas que de otro modo no hubieran podido suceder. Facebook es, efectivamente, un fenómeno singular.
Silvio Rodríguez dice, en su recién estrenado blog, asomándose apenas a las posibilidades del océano digital: la vida es hermosa y en colores. Cuánta razón tiene, aún cuando parece que todavía no ha llegado a la mejor parte de la experiencia: viajar al pasado en estas formidables máquinas del futuro.
Animación en grupos esquina tecnología y subjetividad.
Empezamos en mayo, como parte de la movida que habrá de concluir los días 12 y 13 de Octubre en el CEC, con la entrega, por primera vez, de los premios Blogo de Oro.
WikiSession se llamaban los encuentros de los sábados en el IPEM 344 de Villa Cura Brochero, en el marco del proyecto CICE. En la propuesta de aprendizaje todos éramos iguales. No había docentes y alumnos, sino adultos y jóvenes. Queríamos que los chicos nos enseñaran lo que sabían hacer y estimularlos a que se animaran a hacer cosas diferentes a las que sabían.
Tal como entonces, este proyecto se propone intervenir metodológicamente sobre las zonas de resistencia al involucramiento con las tecnnologías apelando a diferentes estrategias. Ello supone la implementación de una serie de dispositivos y modelos de abordaje del conocimiento, funcionando bajo el paraguas de la integración como herramienta maestra.
La construcción de una mirada integrada estará basada en un esquema de conversación entre pares, que permitirá intersectar saberes de campos diversos y reflexionar acerca de los modos de aplicación.
La explosión del conocimiento ha empujado la superespecialización y con ella se ha instalado cierta idea de ajenidad y extrañamiento frente a lo que no se conoce. Este proyecto se pegunta por la convergencia, por las combinaciones, por la integración.
Desarrollo
Una wiki-session es un encuentro presencial entre pares, que se desarrolla de manera informal, algunos sábados por la tarde, compartiendo el mate y la ceremonia del encuentro. Tiene una extensión de unas tres horas de duración y se convoca a partir de la pregunta ¿qué saberes podemos intercambiar?
Básicamente se trata de encuentros entre grupos de actores de diferentes disciplinas (dos por encuentro)con el objetivo de intersectar sus saberes y autocapacitarse, promoviendo acciones y producción reflexiva que permitan mostrar cómo trabajan, en qué supuestos teóricos y prácticos se apoyan y qué canales facilitan el diálogo entre ellas.
Aun cuando los actores y las disciplinas vayan cambiando, lo que siempre se promueve es la implementación de TICs en las operatorias diarias, con el objetivo de expandir la tecnicidad, como llama Jesús Martín Barbero a la convergencia social de haceres relacionados con el uso de las TICs. Por esta razón, una de las presentaciones que se realiza, siempre está apoyada en herramientas tecnológicas.
Durante la sesión se presentan dos temas y se conversa al respecto. Aunque las sesiones son cerradas a los participantes (no hay público), es posible que podamos subirla a la Web por streaming y habilitar la participación de personas con locaciones remotas vía Twitter.
Convocantes – Expectativa
Auspiciado por Campo Grupal Rosario y el Colectivo Blotons, esta actividad es parte del programa de extensión que se realizará hasta octubre, cuando se entreguen los Premios Blogo de Oro, (relacionados con la implementación de blogs) por primera vez en Rosario.
Convocan y organizan la red Aprender y Cambiar y la Red Lúdica Rosario. La expectativa que tenemos sobre estos encuentros es ir abriendo, a partir de esta conversación, un espacio para reflexionar sobre la calidad educativa que hacemos.
Cuando hablemos de identidad no pensemos sólo en los negritos, no pensemos sólo en los rumanos, no pensemos sólo en los sudacas…
Pensemos en toda la diversidad que hay por nuestras propias tierras, a muchos niveles, planteando conflictos muy de fondo. Hablar de diversidad no es hablar de la gente que vive en las antípodas, sino de la gente que vive en la misma ciudad, que vive muy cerca de nosotros.
Este es el primer estallido. Lo que estalla es lo que no pudo pensar la Revolución Francesa. Allí se dijo: ser ciudadano es estar por encima de toda diferencia: sexual, religiosa, étnica, por encima de todas ellas…
Las mujeres necesitaron dos siglos para poder llegar a votar…
Hoy en día, el estallido de la diversidad, el estallido de las identidades, es cómo reinventamos la democracia para que quepa la gente que es distinta, con la misma ciudadanía de primer grado que han tenido hasta ahora muy pocos.
Hemos vivido muy de la inercia de lo que la Revolución Francesa parecía que había hecho y después la revolución industrial inglesa, pero ambas se quedaron muy cortas para poder pensar hoy qué significaría un país democrático, una sociedad democrática, que se haga cargo de las diversas maneras de ser ciudadanos. De las mujeres, de las de otras etnias, de los homosexuales, de los jóvenes…. son diferencias profundas, porque son gentes que habitan culturas diferentes. Este es mi punto de partida: no pensar la diversidad con la visión de la Unesco sino pensarla en mi pueblo, en mi barrio.
Como se ve, se trata siempre de seguir el hilo que enlaza el resto.
-¿Me consideras un hombre culto y leído?
-Sin duda -replicó Zi-gong-. ¿No lo eres?
-En absoluto -dijo Confucio-Tan sólo he agarrado el hilo que enlaza el resto.
Cita en el Prólogo de Manuel Castells / La era de la información / Tomo I, Economía, Sociedad y Cultura.