Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Jacques Lacan’

Las redes sociales y el proceso de enseñanza

Viernes, 25 de junio de 2010 danielkaar 2 comentarios

socialmedia1 Las redes sociales y el proceso de enseñanzaLa pregunta decía: [...] ahora, lo que no veo, es la aplicación de las Redes Sociales en el proceso educativo, es decir: cómo pueden ayudar a mejorar los procesos de enseñanza.

Como siempre: una buena oportunidad para pensar.

Creo que una de las maneras de abordar el tema es articulando la teoría del conectivismo de Stephen Downes con otras líneas de pensamiento. Por articular me refiero al significante primero: articular es poner artículos, desmenuzar y mirar cada parte y cómo juega en el armado.

El corpus del conectivismo es lo que soporta teóricamente el funcionamiento de las redes sociales. Downes sostiene que el aprendizaje se realiza construyendo el flujo de información.

Aprender sería  -según esto- no solamente una experiencia de enriquecimiento instrumental u operativo sino de expansión lingüística: un recorte que se produce, dentro de ese flujo vinculado a los propios intereses del sujeto.

Jacques Rancière, en El maestro ignorante, afirma que la función del maestro es sostener al alumno mientras encuentra lo que está vinculado con sus propios intereses.

Está claro que los intereses a los que se refiere Rancière, la mayoría de las veces,  son distintos de los que vienen expresados en la currícula que diseñan los funcionarios del ministerio.

Esto describe casi como un imposible lógico el esquema actual de la enseñanza: es impensable, según las teorías actuales del aprendizaje, que se pueda ofrecer un modelo homólogo para que aprendan sujetos singulares. Por eso es aburrida la educación para los pibes. La preservación del modelo sólo se entiende desde una perspectiva de control social y no como estrategia de enseñanza. Pero esa es otra discusión.

Desde la teoría psicoanalítica, el saber es primero un saber acerca de uno mismo. Desde esa perspectiva se aprende, porque es la posición desde donde se mira el mundo. La subjetividad es una singularidad social: todos compartimos la posibilidad de mirar y significar hechos, pero nadie lo hace igual a otro.

Lev Vigotsky habla de un aprendizaje que se construye mientras también se construye un anillo blando, difuso, en torno a él, al que llama zona próxima de desarrollo. Esta zona es el lecho por donde habrán de fluir los próximos aprendizajes. Sería la parte de la huerta que se prepara para sembrar, aunque todavía no está lista para recibir la semilla. Obviamente esta zona próxima es una construcción singular, que necesita ser andamiada por el docente, dando sustento de realidad a aquello de que hace falta un Otro (simbólico) para que el aprendizaje ocurra. Algunas veces el Otro (simbólico) coincide con el otro (vecino). Otras no.

Finalmente, desde la perspectiva lingüística, sobre todo en el relato que hace Jacques Lacan, el lenguaje falla; siempre está presente el malentendio, no solamente por el carácter polisémico de la palabra, sino por la cuestión de la singularidad en las significaciones: lo que para el docente es bueno puede no significar lo mismo para un alumno suyo.

Si bien el lenguaje falla, porque no puede dar cuenta de toda la experiencia humana, uno se comunica con otros leyendo el texto y también el contexto (el flujo del que habla Downes). Esta falla de sentido también permite que cada uno tenga su versión de los hechos, que un saber pueda ser reescrito por otro para mejorarlo y extenderlo en un proceso colaborativo. Mientras eso sucede, el sujeto puede verificar su inteligencia (como dice Rancière) y el aprendizaje deviene una práctica emancipatoria.

Esa reescritura, en la perspectiva colaborativa, es la zona próxima de desarrollo para alguien. Para decirlo brevemente, las redes sociales son los únicos dispositivos que pueden alojar estos procesos y además preservar un cierto grado de singularidad. Siempre se aprende con otro y, como decía Gastón Bachelard, contra algo: un saber distinto, un prejuicio, una regla. Claro que esto implica un aumento de la incerteza, del ruido, de la imprevisibilidad, de la mutabilidad. Por eso estos entornos resultan indigeribles para los esquemas donde el saber está significado como poder y éste, asociado al control.

Fuente de la imagen: cattorce

Technorati Tags: desarrollo, Gastón Bachelard, Jacques Lacan, Jacques Rancière, Lev Vigotsky, saber y poder, Stephen Downes

Banquete dos punto psero

Viernes, 9 de abril de 2010 danielkaar 4 comentarios

banquete Banquete dos punto pseroEl miércoles 7 empezó el banquete en el CEC.  Una actividad con un notable sesgo 2.0, aunque -por supuesto- no está presentada así. Se trata de un seminario para psicoanalistas articulado a partir de los comentarios que se generan con la lectura del texto El banquete de Platón.

El modelo de abordaje de la actividad tiene algunos rasgos de la Cultura 2.0 que me parecen particularmente interesantes como estrategias de implementación e integración de un modo de producción con otro.

Margarita Scotta y Gonzalo Torrealday, a cargo de la organización, han hecho una lectura intensiva del texto de Platón y de la lectura de ese  texto que hiciera Jacques Lacan y expusiera en su Seminario sobre la transferencia. Ese saber diferencial que han obtenido a causa de ello, no está ofrecido con el modelo tradicional de la frontalidad (alguien que sabe, expone frente a los que no saben), sino en un plano bastante más horizontal. La estrategia de abordaje del conocimiento está basada en las interacciones que produce la conversación entre los participantes, en la que los conductores van insertando sus apostillas. Desde esta perspectiva, el formato puede leerse más como de inmersión, que de frontalidad, porque desmonta la idea de que el saber es un objeto concentrado, de alocación cierta y lo presenta en términos de una circulación, un flujo entre niveles diferentes de conocimiento.

Algunos de los fundamentos de la Cultura 2.0 hablan precisamente de eso: el saber no es sino un saber distribuido, sin una alocación estable, que circula y está en constante transformación. A ese  saber se accede horizontalmente. Cualquiera puede hacerlo en tanto está inmerso en una nube (una red con nodos de tamaño diverso) que integra con los demás, también depositarios de partes de ese saber. En el transcurso de la conversación se construye, se articula, se recorta, se reformula, se interroga, etc. y toda esta emergencia sucede con el concurso de los otros, es decir colaborativamente. Como en toda red, la fortaleza no está definida por el tamaño de la nube sino por la cantidad de caminos posibles para conectar los nodos entre si.

Subsidiario de este formato es el comentario de Ana Serra, una de las participantes del evento, que me invitó a acercarme y cuando me excusé diciendo: Yo soy sapo de otro pozo en este tema, ella sobreescribió mis palabras diciendo: Todos lo somos, cuando hay alguien que expone algo que ha preparado exhaustivamente.

Otro aspecto que converge en este modelo es el uso que hacen de Facebook como plataforma de intercambio. Aquí se visibilizan la cantidad de caminos que inteconectan y tejen los lazos (entre nodos) en este grupo de psicoanalistas que se definen como psicoanalistas con calle. Por los diferentes espacios que cada uno tiene dentro de esta red social circulan, a modo de producciones de urgencia: citas, imágenes, comentarios, bromas y reflexiones que, amalgamando frescura y rigor conceptual, van tejiendo el entramado que sostiene la conversación en el domino de lo virtual, hasta que suceda nuevamente la ceremonia del encuentro de los cuerpos con el lenguaje.

Mientras pienso en el siguiente post sobre este tema, me importa dejar constancia del regocijo y el privilegio que siento por poder observar de cerca este proceso. Es algo que tengo que agradecer a todxs y cada unx de lxs residentes de esta nube dos punto psero.

Technorati Tags: banquete, Jacques Lacan, Platón, Web 2.0

Sobando el píxel

Jueves, 17 de diciembre de 2009 danielkaar 3 comentarios

Aunque el título no lo anticipe estrictamente, esta pretende ser una discusión seria. No acartonada, sino seria. Empezó un día, cuando
maraxAvatar Sobando el píxelen algún lugar (eso no tiene demasiada importancia) escribió:

Agradezco q se me haya ocurrido esta frase “explora la estética del píxel, la unidad de sentido del siglo 21″. volveré a usarla.

Y después lo publicó en Twitter (todavía  Sobando el píxelme da un poco de trabajo hacer verbo la marca y  escribir tuitear).

Es cierto, como señaló Lacán, que el lenguaje falla, que uno dice lo que dice, pero no existe ninguna certeza de que el otro entienda exactamente de qué habla, sobre todo cuando a este intento de inteligibilización se le priva del contexto.

El malentendido es parte constitutiva de la experiencia (compleja, dialógica, heteroglósica) de comunicación. En esa ceremonia es normal que forma y función se confundan o cambien sus lugares significativos y uno deba recorrer las trazas del contexto para entender… Y también es cierto, como escribió Teo van Leeuwen, que el uso [que uno hace de las cosas] puede verse como un modo más pasivo de escribir. Pero,

mmmm… ¿el sentido puesto en el soporte? ¿algo así como migrar del relato a la forma? ¿iconoclastas a full? Sobando el píxel

no creo que el píxel sea sólo “soporte”. Para nada.maraxAvatar Sobando el píxel

Me gusta mucho una frase proverbial de Bertoldt Brecht que relaciona ambos niveles: la forma es la perfecta organización del contenido, pero aún así me sigue resultando ajena la idea de pensar un soporte como medida de contenido…

(sigue, seguramente esto no va a quedar acá…)

Technorati Tags: estéticas, estrategias cognitivas, Jacques Lacan, píxel, Twitter

Encuentro, Jacques Lacan, la Web 2.0

Lunes, 6 de abril de 2009 danielk Sin comentarios

lacan 3 Encuentro, Jacques Lacan, la Web 2.0Este domingo, por el Canal Encuentro se emitió la última repetición del primer capítulo del Ciclo Grandes pensadores del Siglo XX, que conduce Ricardo Forster (uno de los fundadores del grupo Carta Abierta), dedicado a Jacques Lacan.

Para sus seguidores, la emisión ha de haber sido un verdadero acontecimiento.  Lo fue para mí que solamente soy un visitante ocasional de su obra y nunca había tenido la oportunidad de escucharlo, a pesar de conocer sus ideas y sus modos por algunas conferencias de su yerno y continuador Jacques-Alain Miller o por la fantástica pintura que hace Pierre Rey en Una temporada con Lacan (1989), donde describe sus experiencias de 10 años como paciente suyo.  Imposible no deleitarse con el profundo sabor setentista que exuda la Conferencia de Lovaina (1972), sobre todo cuando se levanta aquel estudiante (¿quién sería ese personaje?) a acusarlo de ser parte de los que están transformando la cultura en espectáculo, tema crítico de aquel momento sobre el que también se explayará largamente Jean Baudrillard en un ensayo que se llamó El efecto Beaubourg (1978), a propósito de la creación del Centro Georges Pompidou.

Lacan dice que en la enseñanza, la transmisión del conocimiento falla. Que el lenguaje falla. ([...] el lenguaje no sirve. El sujeto se supone que sabe – explica el maestro a su auditorio en Lovaina).

El malentendido está siempre presente en la comunicación por razones diversas: polisemia, multiculturalidad, historias diferentes… En definitiva, si entendemos que el lenguaje es una cadena de significantes, la construcción de significados es lo propio de cada individuo (en tanto seres hablantes, dice Lacan) y esto bien puede constituirse en la base del malentendido.

Esta aparente falla es también la puerta para la expansión del conocimiento porque obliga al receptor a procesar la información y en esa práctica ensancha el saber. Abre la puerta a su propio recorrido interpretativo.

Es interesante pensar este proceso en relación con la apropiación social de la Web 2.0, fenómeno clave en la cultura de esta época.

¿Qué es en realidad la Web 2.0? Ninguna definición alcanza para completar la idea. Eso es lo bueno. Uno de los postulados básicos del planteamiento se refiere a la distribución del conocimiento. Esta premisa parece iniciarse en la propia nominación del  fenómeno: La Web 2.0 es lo que es para cada uno. Es un corpus conceptual que aloja una serie de prácticas orientadas. De ninguna manera es un concepto cerrado. Y, puesto que las prácticas operan sobre si mismas autopoyéticamente, la concepción que tenemos de la Web 2.0 es cada vez más rica, más extensa, más humana.

Esta falla, que en el psicoanálisis remite a la falta, a la incompletud, lejos de ser un defecto, como parece sugerir el discurso del consumismo, es precisamente la condición propiciatoria para su desarrollo.

Technorati Tags: Canal Encuentro, Jacques Lacan, significantes, Web 2.0

Apropiación y Conocimiento

Sábado, 7 de abril de 2007 danielk Sin comentarios

A propósito de un intercambio de e-mails en la desaparecida lista [argentinaposible]

Advertencia necesaria:
La idea de estos textos apareció a partir de un debate vía correo electrónico. Solamente aspira a promover un tema al que muchas veces aludimos y no siempre abordamos como objeto de reflexión.

ver Una experiencia de abordaje multidimensional

La sentencia de André Guide, cayó un día sobre el ruedo: Un buen maestro tiene siempre la preocupación de enseñar a prescindir de él.

Alicia, agregó: se me ocurre relacionarla con la de un padre (ni bueno, ni malo, fallado como toda función) aquel que arranca a un pichón de los brazos maternos cuando aún no vuela por sus medios, para que aprenda a hacerlo.

Asociando libremente, podría decirse que es válido relacionar la función del padre propiciador con la del analista. Y también lo es asociar la relación educador-educando con la relación padre-hijo (en sentido genérico y no del padre varón).

El hijo aprende del padre cuando éste ocupa el lugar del saber (J. Lacan lo expresa con el sintagma: sujeto supuesto al saber, que podría traducirse – en su versión simple– como alguien de quien los demás suponen que sabe / J. A. Miller- 1999).

Desde la perspectiva de la apropiación del conocimiento, podemos decir que no es posible verificar tal apropiación, cuando no existe un sujeto supuesto al saber.
Dicho en otros términos, solamente podemos aprender de alguien a quien previamente le suponemos ser depositario de un saber que no tenemos.

El psicoanálisis hace –además– una interesante distinción entre el discurso del analista (el padre propiciador, el maestro, etc.) en contraposición con el discurso del Amo (aquel que no da un saber que tiene, y en cambio, lo utiliza como instrumento de poder).

Para la teoría psicoanalítica, el saber aparece, se construye, a partir del trabajo del analizante que habla y –lenguaje mediante– deja que el inconsciente se exprese. El analista, a la manera de un ISP –internet service provider– con sus intervenciones / interpretaciones (J. A. Miller/1999) permite que el analizante vaya construyendo el saber acerca de si mismo.

Este saber propio del inconsciente, es el que está relacionado con la verdad. Esta verdad para el psicoanálisis, tiene siempre un carácter fugaz: Aparece como producto de un cambio de posición del sujeto hablante. Casi como una revelación. Nunca es una fuente, un abrevadero al que se accede por un camino determinado, sino el producto de un proceso de construcción.

La fugacidad está dada por la incorporación de ese nuevo saber al mundo significativo del sujeto. O para decirlo en términos de paradigmas: Aparece como el producto del acceso a un nivel diferente de pensamiento y ya no es posible volver a pensar como antes. Imposible volver a ser el mismo cuando se ha rozado alguna de estas cimas del conocimiento. El niño que descubre que los reyes son los padres, abandona esa creencia y no puede volver a ubicarla en su mundo de significantes nunca más del mismo modo. La desecha –en el estricto sentido del término– a la manera de lo que se deja de lado porque ya no tiene utilidad alguna.

Ningún otro discurso –dice Jacques-Alain Miller– mezcla verdad con saber. Esto incluye el discurso del amo, y el discurso universitario, donde el saber se relaciona con el poder (porque se descontextualiza y permite que sea acumulado /J.A.Miller/1999).

…los sujetos que adhieren a la universidad, no quieren lo que el analista hace con el saber, les disgusta. (…) En la universidad se trata de afirmarse mediante un planteamiento, una tesis, resultado de largos trabajos, también es necesario caerle bien al profesor y afrontar las agresiones que existen en la universidad. No hay buen examen de tesis sin la agresión de los pares, antes de felicitar al herido… Y ven que en análisis se maniobra un saber escondido bajo un velo (J.A.Miller/1999).

Para la física, por ejemplo, la idea de verdad es significativamente distinta: Algo es verdad si puede ser expresado en una formulación matemática y además puede ser observado en el campo o en el laboratorio. En el terreno de las especulaciones matemático-astronómicas, por ejemplo, la idea de un cuerpo celeste que tenga una órbita parabólica y vaya desde [más infinito] a [menos infinito], es matemáticamente posible, pero no es verdad, en tanto no se ha podido visualizar semejante cuerpo celeste. Si apareciera, estaríamos ante la caída del concepto de infinito: tal como lo conocemos, no puede tener signos, porque esa sería una evidencia de su finitud, y por lo tanto un imposible lógico.

Esta idea de verdad en las ciencias duras, donde el carácter de ésta no puede ser sino palmario y acumulativo, en oposición al concepto de verdad fugaz que maneja el psicoanálisis, puede relacionarse con el saber universitario donde está claramente expuesta la relación del saber con el poder y ( para decirlo en términos del pensamiento de Jacques Lacan) con el discurso del Amo.

Dicho de otra manera – y dando un gran salto– tenemos una idea de verdad que nos permite saber acerca de nosotros y comprender mejor el mundo en el que vivimos a partir de mejorar la calidad de nuestra comprensión y, contrapuesta a ella, una idea de verdad que nos habla de lo que sucede en el afuera. Tanto sea porque nos revela el comportamiento del mundo macro como del mundo micro, del mundo que se manifiesta explícitamente frente a nuestros ojos, como de aquel que lo hace en forma solapada, ya sea porque sucede con unos ritmos que impiden nuestra percepción directa de los procesos (la aparición de un brote, la erosión), o porque solamente percibimos sus consecuencias (el sonido, por ejemplo, es el resultado de una perturbación en un medio determinado –por ejemplo el aire–, una radiografía es el resultado de la exposición de una película sensible a una radiación de rayos X en la que se interpone un cuerpo opaco. Pero no vemos ni las perturbaciones del aire ni los rayos x).

En algún sentido, el universo del conocimiento puede asimilarse con el espectro electromagnético (las ondas más comunes que existen en la Naturaleza):
Entre las longitudes de onda que van desde valores inferiores a 10 a la potencia (-5) milimicras hasta 10 a la potencia (16) milimicras (diez mil km) se ubican los rayos gamma, los rayos X, la luz ultravioleta, la luz visible, las ondas infrarrojas, las ondas cortas de radio y las ondas largas de radio. En todo el espectro, solamente una ínfima porción corresponde a la luz visible. Pero la puerta de entrada a todo lo que vemos, es esta pequeñísima porción del espectro.

Actualmente no existe interrupción en el espectro electromagnético y pueden producirse y estudiarse todas las frecuencias, desde los rayos gamma en un extremo del espectro, hasta las ondas de radio en el otro. Cada parte del espectro se solapa con las partes contiguas en ambos extremos, tanto para las longitudes de onda cortas como largas;(…) No pueden trazarse divisiones precisas entre las diversas partes del espectro, que son análogas en cuanto a su naturaleza fundamental y sólo difieren en la longitud de onda o frecuencia.(Francis W. Sears/Fundamentos de Física III / Optica).

No hay saberes menores. Y no hay saberes que no ofrezcan zonas contiguas con otros. Tal como en la metáfora del espectro electromagnético, aún cuando juntáramos todos los saberes que tenemos como especie, el resultado seguiría siendo insignificante frente a lo que no sabemos.

Todo es conocimiento
Aunque con trazo grueso, vemos que no todo saber está relacionado con el poder ni toda verdad es la verdad del inconsciente que se revela para el que habla en una sesión de análisis. Aún más: No todo el proceso de construcción de conocimiento tiene el mismo desarrollo.

Sin embargo, todo es conocimiento y es indiscutible que la tecnología ha contribuído decisivamente en la producción de una verdadera explosión del conocimiento en las más diversas áreas.

(…) El investigador José Joaquín Brunner señaló en un artículo reciente que la bibliometría distingue hoy 37 mil áreas especializadas en la actividad científica. Y que América latina sólo está representada en el 17% de esas 37 mil áreas. Constata también que de 1960 a 1980 la producción en historia supera la producción que hubo desde los griegos hasta el siglo XX. En matemática, se producen 200 mil nuevos teoremas anuales. Es un conocimiento obviamente inabarcable por una sola institución. Muchas veces las universidades responden a esto especializándose, abandonando o cediendo parte de ese papel universal y recortando su función. Eso repercute en una proliferación sin límite de instituciones universitarias, donde hay una cadena de especializaciones que pueden llevar a absurdos en cuanto a carreras ofertadas, porque son ultraespecializadas o incluso distan mucho de ser científicas.
Francisco Naishtat, filósofo / La universidad no debe quedar en manos del mercado /Clarín /Domingo 3 de setiembre de 2000

(…)La profusión de información y conocimiento en la llamada Sociedad de la Información incorpora el principio de incertidumbre de Heisenberg. La acumulación de puntos de vista sobre lo que acontece, la interacción con lo que acontece introduce, inevitablemente, algún cambio sobre las propiedades del acontecimiento. Asimov lo explicaba diciendo: “supongamos, por ejemplo, que queremos medir la temperatura del agua caliente. Metemos un termómetro y medimos la temperatura del agua. Pero el termómetro está frío y la temperatura del termómetro enfría aunque sólo sea un poco el agua. Lo que obtenemos es una buena aproximación de la temperatura real del agua pero no exactamente la temperatura del agua”.

El principio de incertidumbre es de importancia capital cuando nos referimos a la física de partículas o subatómica pero no tanto cuando se trata de la historia y sus efectos a escala a humana. (Antonio Yuste/2000)

(…) el hecho de que existan niveles de comprensión, distintas significaciones, ya es el sujeto supuesto saber mismo. Con esa expresión ya tenemos la impresión de una profundidad semántica. Es decir que la significación, lo significado, no es una entidad puntual, superficial; la significación no se extiende bajo la mirada transparente, sino que tiene opacidad, niveles, ofrece facetas, se presta a distintas perspectivas (J. A. Miller /1999).

Desde la perspectiva epistemológica, la cuestión es pensar qué conocimiento nos sirve, en términos de construcción de verdad, de construcción de significantes, para avanzar hacia una situación de mayor equilibrio en todos los órdenes. Si el conocimiento nos ha permitido, como especie, pasar del garrote al mouse, será cuestión de interrogarlo acerca de éstas y otras posibilidades de mejoramiento.

Está claro que el conocimiento es una cosa y el uso que se haga de él es otra.

Desde esta visión, y pensando que de todas maneras el conocimiento disponible ya no tiene escala humana, vale la pena preguntarse de qué se trata la verdad que manejamos en forma cotidiana.

Si el conocimiento es una construcción y toda construcción alude a un proceso, ¿cuándo una verdad está suficientemente apoyada o una afirmación está documentada satisfactoriamente?

Los medios masivos cumplen una inequívoca función, en este sentido: son los encargados de plantar en la sociedad bolsones de conocimiento dogmático, falso, en muchos casos, haciendo uso del discurso que conviene al poder. La repetición del mensaje apunta a saciar, estrangulando el horizonte de interés.

A nivel mundial, algunos de los ejemplos más escandalosos lo constituyen la promoción de la idea de que países como Granada o Cuba, constituyen o constituyeron una amenaza para la seguridad mundial. En nuestro país, las campañas que aseguraban que el “efecto derrame” iba a hacer estallar la economía productiva o que las privatizaciones de los Servicios Públicos se hacían para bajar la Deuda Externa, a la luz clara y simple de los resultados no pueden entenderse como equívocos o errores de diagnóstico, sino como el uso y manipulación de cierto tipo de conocimiento, al servicio de los intereses del poder.

Entonces, la pregunta referida al conocimiento que manejamos cotidianamente ¿cuánto es suficiente? adquiere especial pertinencia cuando se refiere a una búsqueda de información en Internet. Por su naturaleza, Internet ha permitido el desarrollo de redes alternativas de generación y circulación de información. ¿Por qué no podría favorecer/generar un uso alternativo del conocimiento?

(…) actualmente se interroga la enciclopedia mediante la computadora, mediante Internet; y quizás no se trate tanto de una suposición [de que efectivamente el saber está en ese lugar] como de la anticipación de que voy a encontrar lo que busco (J. A. Miller/1999)

Toda vez que acudimos a un buscador temático de la Web, estamos –en realidad– formulando preguntas. Una búsqueda es un proceso de formulación de preguntas, que van a ser volcadas sobre un directorio temático, casi con la certeza (la anticipación, dice J. A. Miller) de que allí serán respondidas.

Para un espíritu científico todo conocimiento es respuesta a una pregunta. Si no ha habido pregunta no puede haber conocimiento científico. Nada viene solo, nada es dado. Todo es construído / Gastón Bachelard, La formación del espíritu científico.

Cuanto más precisión consiguamos en la formulación de las preguntas, más estaremos cerrando el foco sobre el tema de nuestro interés. Sin embargo, ya hay construcción de conocimiento en el proceso de construcción de preguntas. Y una parte de ese conocimiento tiene la impronta de la fugacidad a la que se refiere la verdad alojada en el saber de si mismo sobre la que trabaja el psicoanálisis.

Probablemente por esta razón, en un proceso de búsqueda de información que pueda alimentar nuestro conocimiento, tropezamos con saberes que no buscábamos, pero que contribuyen a formarnos una sensación de saciedad respecto de nuestras interrogaciones.

Este fenómeno, al que se lo conoce como serendipia, constituye una de las bases de la visibilidad del conocimiento en la Web.

Desde tiempos inmemoriales, hemos trabajado con modelos simplificados de la realidad…Órbitas elípticas, estamentos sociales, trayectorias parabólicas, tallas de pantalón… Todo lo que no funcionaba utilizando estos mecanismos era considerado cercano al caos… Este modelo de pensamiento ya no nos sirve para comprender lo que pasa.

Ha comenzado a gestarse una cultura que no piensa en el universo como un reloj sino como archipiélagos de orden en un mar de caos: la cultura de la complejidad. Denise Najmanovich / Redes, el lenguaje de los vínculos.

¿Podremos seguir abordando la transferencia de conocimientos sin despojarnos de ciertos paradigmas, sin desecharlos –en el estricto sentido del término– a la manera de lo que se deja de lado porque ya no tiene utilidad alguna?

© Daniel I. Krichman / Mina Clavero / Febrero 14 de 2003-

Related Posts with Thumbnails

Technorati Tags: aprendizaje, Educación, Jacques Lacan, Jacques-Alain Miller