Ecos del Rosario Blog Day [3]

Algunas cosas que me quedaron resonando.

Anque creo que fue Fernando Flores, en la década del 80, el primero que habló de pensar la educación como una conversación, sin dudas el legendario Tren de las claves, en 1999, terminó instituyendo el principio del cambio cultural más importante de los últimos tiempos. La primera tesis dice: Los mercados son conversaciones. La segunda: Los mercados son seres humanos, no sectores demográficos. Esta transformación (no casualmente) se generó en el mundo empresario, no es el producto de un cambio en el pensamiento académico. Se la debemos al pensamiento situado en el mercado.

La mesa dedicada a exponer sobre el impacto del fenómeno 2.0 en la Alta Dirección Empresaria, mostró que este sector (al menos en nuestro país) parece ser el que mejor comprende qué es esto de la conversación mediada por herramientas colaborativas. Juan Carlos Lucas, empujando los lí­mites (como de costumbre) más allá de lo esperable, propuso que, en cuestión de cambios de prácticas y de valores, es preciso huir de la hipocresí­a (sic). Notable. Tan naturalizadas tenemos nuestras prácticas de doble discurso, que la propuesta de huir de la hipocresí­a, cargada de lógica y sentido común, suena a reivindicación ( Juan: estaría bueno que publicaras tu presentación!).

Sebastián Paschmann, “gerente de cosas” de Officenet nos regaló un relato pormenorizado acerca de la experiencia de conversar intrainstitucionalmente a través de estas herramientas. Guillermo Paz y Mariano Amartino aportaron lo suyo a la construcción de una mirada culturalmente diferente respecto a qué significa conversar, quién es el otro, cuál es el beneficio de interactuar.

Alguien del público preguntó sobre el riesgo de que te copien una idea en cuanto la expongas a la mirada de los demás. La respuesta (construida colectivamente) de los integrantes de la mesa, explica mejor que mi relato el nivel de comprensión del fenómeno que tiene este sector: Una idea es solamente una parte pequeña de un emprendimiento. Adentro de una empresa hay mucho menos talento que afuera. Si queremos mejorar la idea, hay que salir a buscar realimentaciones afuera.

 

 

 

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