Una muerte previsible

Murió un día trágicamente. Se dió vuelta demasiado rápido y se hundió en el pecho una de las puntas filosas de su propia rigidez. Todos lo lamentamos mucho… pero ella siempre insistí­a en que ese modo de ser le resultaba mejor que decir con palabras lo que el corazón le soplaba.

noviembre/2015  © Daniel Krichman