Mirémosla trabajar

palaMe acompañó en los momentos más difíciles. Cuando no se veía nada hacia adelante, ahí­ estaba ella, siempre conmigo. Cuanto más esfuerzo pedía yo, más me daba ella. Nunca me abandonó. Nunca dejó escapar una queja. Ha sido mi fiel compañera por muchos años…

Hacía un brevísimo silencio y mostraba una pala. Entonces continuaba: …¿Qué podría reclamarle? ¡Nada! …si ha estado siempre conmigo aún cuando me tocó trabajar a cincuenta metros bajo tierra y con el agua hasta la cintura…. Me han ofrecido cambiarla muchí­simas veces, otras versiones, otros tamaños, modelos mejorados… Pero no. Ella ha sido mi fiel compañera y solamente confí­o en ella ¿no harí­an ustedes lo mismo? …¡Claro que sí!…

Vestí­a un impecable traje negro. Se llamaba —o se hacía llamar, no lo sé— Don Walk. Habí­a sido minero, vendedor y pastor, entre otros oficios. Cuando lo conocí­ trabajaba como consejero de grandes empresas en su paí­s. Algo así­ como un coacher actitudinal. Tení­a una gran capacidad histriónica y una envidiable sencillez para transmitir ideas medulares. Sin interrumpir sus loas a la pala, iba acercándose a quienes lo escuchábamos. Entonces vení­a la estocada final:

¡Claro que sí­!… ustedes también lo harían porque se han hecho grandes amigos… y le tienen mucho respeto, y mucha confianza… y porque con ella podemos hacer las cosas bien. Ahora, dejemos que ella nos muestre… mirémosla trabajar a ella…

Y se sentaba en la primera fila y quedaba contemplando la pala en silencio… hasta que el silencio se hací­a insoportable. Recién entonces volví­a a pararse frente a todos y mostraba una sonrisa pí­cara:

¡Ella no trabaja!… Tú trabajas con ella.

Me gusta usar este paso de comedia, que siempre lo tengo como una excelente manera de disparar reflexiones acerca de las herramientas. A menudo ponemos tanto esfuerzo en comprender las complejidades tecnológicas de las TICs, que acabamos perdiendo de vista que ellas no trabajan. Nosotros debemos hacer algo con ellas.

Claro que en esta confusión no estamos solamente nosotros. Muchas empresas, muy importantes, están interesadas en promover sus productos intentando hacernos creer que podemos dormir tranquilos, que ellos harán el trabajo por nosotros.

 

 

 

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